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martes, 6 de marzo de 2012

Que nunca se diga que la abandoné.

Y mirar desde el cristal sabiendo que el corazón se le detiene por momentos y que no es sino un doloroso adelanto de lo que está por venir.
Escribir con el corazón en un puño, encogido, endolorido. Noto como se escapa su vida sin que yo pueda evitarlo. ¿Quién iba a pensarlo? Tan joven, tan viva. ¿Y ahora qué? Su cuerpo se debilita, su partida cada vez está más perdida, "ya no hay solución" se repiten, me niego a creerlo, no puedo, no debo. Hoy es el día.
"Ya estás a salvo pequeña, ya tienes un corazón, este es viejo pero fuerte, disfrútalo." Escribo en un papel antes de que entre al quirófano.
"¿Mi esposa se sanará?" Pregunto a los médicos una, otra y otra vez. "Esperemos que sí, nada es seguro" Hallo como respuesta.
 Mejor intentarlo, que nunca se diga que la abandoné.
Ahora mi corazón latirá por los dos.

domingo, 19 de febrero de 2012

Lucha de gigantes (2)

Soledad. Entre ella y el silencio me hallo. Naufrago. Vagabundeando entre las tinieblas, solo mis respiración escucho. Grito en silencio, el ruido ya me asusta. Hace tanto que me alejaron de la humanidad que no soy capaz de recordar que era aquello, el bullicio de las plazas, las risas, el olor a la comida recién hecha. Comida.. Niños.. Animales.. Mi dragón.. Un vago recuerdo tengo de todo aquello.. Hace tiempo que no siento, que no padezco, hace tiempo que estoy muerto. Muerto por dentro y atrapado por fuera.. Los dioses del estrado me encontraron, no sé lo que me hicieron pero desde aquel entonces no soy yo, observo mi cuerpo inerte desde fuera, sin embargo aún me oigo respirar, aún oigo un tenue pálpito de mi corazón, temo que algún día ese latir se apagué y ya no tenga salvación, mientras tanto, busco la salida por cualquier resquicio de esta lúgubre instancia en la que me apresaron el día de mi decimosexto cumpleaños. A mi pesar, recuerdo demasiado bien los hechos de aquel catastrófico amanecer.
Serían poco más de las cinco, el sol aparecía de entre las montañas, la mirada fija en el horizonte, buscaba algo de tierra, llevaba dos días viajando por mar, navegaba a la deriva, sin una ruta marcada ni un camino que seguir estaría perdido, saqué el mapa con la esperanza de poder orientarme a través de él, me equivoqué. Entonces, a lo lejos vi brotar de la bruma algo que, desde la distancia, parecía una isla. Quise acercarme, cuanto más me acercaba peor me sentía, iba perdiendo fuerzas y, los momentos más escalofriantes lo viví cuand¡POR TODOS LOS DIOSES! Alguien ha entrado en la estancia, lo noto, me nota.. ¿Qué está pasando?¿Dónde me llevan?
Gritos. Oscuridad. Túnel. Liberación. Silencio. Muerte.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Lucha de gigantes.

Ando perdido, sin saber donde voy ni por qué lo hago. Tan solo camino, de noche, de día, camino y nada más. Dejo a mis pies hacer todo el trabajo y espero a que estén cansados para parar. Cuando están con fuerzas, vuelvo a reanudar la marcha.
Así pasan los días, los meses, los años, alimentándome únicamente de lo que la tierra produce. Tiro de un carro, un carro que posee en su interior algo que aún no me ha sido desvelado. Partí de Teim con él y su secreto no ha sido descubierto todavía. Tengo la esperanza de que pase pronto, de que un día no muy lejano todo esto se descubra y yo pueda volver a mi tierra, con mi madre, con mi padre, con mis dragones. Hasta entonces, aguardo con paciencia ese día, el día de mi liberación.
En una bolsa amarrada al carro, mi ropa, sucia, mugrienta, envejecida. En mis manos grietas y heridas por el esfuerzo. En mi cabeza miles de dudas. En mi corazón sueños rotos.
Pronto dejaré la tierra y tomaré el mar, no sé como ni con que lo haré, pero he de hacerlo ya que no me queda tierra por pisar.
Me enfrento a miles de peligros. Ya me lo dijeron el día que marché: Los dioses del estrado te persiguen, quieren destruir el carro, quieren destruirte a ti, ten cuidado.
La otra noche me atacaron, estaba tranquilo, mirando el cielo estrellado cuando derrepente las nubes se tornaron rojas y del cielo cayó una especie de meteoritos del tamaño de una cría de ninfa, puntiagudos, con los bordes afilados. Conseguí ocultarme dentro de una cueva pero uno de los meteoritos logro rozarme y desgarrar mi piel, un fuerte dolor recorrió mi brazo e inmediatamente se me hincho como si un virus infeccioso hubiera entrado en mi y quisiera acabar conmigo. Todo mi cuerpo comenzó a convulsionarse, no podía controlarlo, en un último intento de controlarme até mis brazos al carro para no caer en la tentación de salir fuera. Entonces, el carro, desprendió un halo de luz que acabó por cegarme. Con mis uñas rajé el carro e hice unas abolladuras en el casco. De pronto todo se volvió negro, cerré los ojos con fuerza y vi una lluvia de estrellas en mi interior, después un niño y finalmente un mago. No sé que quería decir aquello, quizás es solo el principio de lo que el carro quiere mostrarme.
Estoy asustado, las cosas no son como al principio, todo está cambiando, todo se vuelve oscuro, siempre. Siento a los dioses del olimpo detrás mío, pidiéndome que abandone el carro, que lo deje, ellos quieren protegerme de los dioses del estrado, pero que no pueden hacerlo, los dioses del estrado son demasiado poderosos, están obsesionados en destrozar ese carro, en destrozarme a mi.
Dentro de cuatro días cumplo dieciséis años, no sé si estaré vivo para entonces.
Esto es solo una pequeña imagen de la lucha que se está librando entre los dioses, de la lucha en la que, sin darse cuenta, está incluyendo a sus seres mágicos, a sus criaturas más apreciadas. Una lucha que acabará por destruir Reindolf. Una lucha de gigantes.

viernes, 21 de octubre de 2011

Noche de Abril (Fantasmas del pasado)

Estábamos las dos tumbadas, mirándonos, la arena de la playa se colaba por cada resquicio de nuestro cuerpo.  Nuestras miradas se cruzaban a cada descanso, entre beso y beso. Me colmó de caricias y yo intenté hacer lo mismo. No quería que aquello terminara nunca, mas era imposible. Su piel comenzaba a quemarse, el sol la estaba enrojeciendo en exceso, decidimos marchar de allí por el bien de ambas. Fuimos a un garito no muy alejado de aquella playa que, después de aquella noche, nunca más volví a pisar. Estuvimos hasta tarde en aquel antro, cruzamos miradas, caricias, besos…  Salimos con prisa en dirección a su casa, allí nos esperaba su madre. Nos sentamos a la mesa a cenar, cogidas de las manos por debajo del mantel para que nadie lo notara, sin embargo alguien se dio cuenta de nuestro amor y lo gritó a todo pulmón, la familia entera se giró, miradas de decepción, asco, mas en una de ellas vi algo que jamás vi antes, era el rostro del orgullo, del amor, era increíble, en sus ojos casi podía ver lágrimas retenidas. Ambas nos levantamos de la mesa con decrépito, la familia observó con detenimiento nuestra partida sin apenas susurrar nada, ni intentar evitarlo. Caminamos toda la noche buscando refugió, al fin, en un maloliente hostal, nos acogieron casi gratis. Dormimos hasta las tres, entonces oímos un terrible estruendo y vimos a varios componentes de su familia rodeándonos. Recuerdo aquel olor que me marcó de por vida.  Los hechos que lo suceden no son de mi agrado por lo cual lo voy a omitir. Solo diré que esa fue la razón por la cual, ahora, soy así, nunca volví a ser la misma y ya nunca podré volver a serlo.

Descenso (Fantasmas del pasado)

Hoy me levanté sobresaltada, algo trunco mis sueños. Era él otra vez, ese maldito niño, su odioso llanto, el solo hecho de que existiera ya suponía para mí una horrible tortura. Me froté los ojos con fuerza, algo me producía picores, había algo en el aire, algo que no me traía buenos recuerdos.. Era ese olor. Ese olor nauseabundo que me atacaba en cada una de mis pesadillas, que me hacía recordar aquella desafortunada noche de Abril.

jueves, 20 de octubre de 2011

Fantasmas del pasado.

Me hallo tumbada sobre el húmedo césped, mirando un cielo, no hay más, esto es todo, todo lo que necesito, todo lo que poseo.
En ocasiones me gusta soñar que escapo, que huyo, que todos los impedimentos se han ido, que mi discapacidad ha desaparecido.
Pienso en luchar, en seguir, en no rendirme, todo en vano. Sé que jamás venceré.

martes, 1 de marzo de 2011

Un trozo

Patrick
-Hace  frío  ¿no  crees? -cogió su cara entre las manos.
-No  es  un  frío excesivo  pero   si  es  cierto  que  calor  no hace. -se  separó  de  él  y  giró  la  cara  evitando  el  cruce  de  sus  miradas- Se hace  tarde,  debería  volver  a casa.
-No  sin  antes  despedirte  ¿no? –El  le lanzó una picara sonrisa- ¿Me  darás  por  fin  un beso?
-Claro –Se inclino sobre el y beso suavemente su mejilla- Adiós.
-Adiós –dijo  el  tras  un  breve  silencio.
Patrick  se  quedó  sentado  en  la hierba  sin  saber  muy bien  que  hacer, se  le  había  vuelto  a  escapar.
-No  se  que  hago  mal.- Dijo  en  voz  baja.
Volvió  a  su  casa  deprisa, el  aire  era  húmedo  parecía  que  iba  a  llover.
Cuando  entró  por  la  puerta  el  intenso  olor  de  la  comida  que  su  madre  estaba  preparando   le  dio  en  la  cara  como  si  de  un  bofetada  se  tratara.
-Lentejas  otra  vez,  mama. ¿No  te  cansas  de  comerlas?
-No  te  preocupes,  para  ti  no  hay.  Tu  hoy  cenas  con  tu  padre.
-¡Que bien! –No  era  entusiasmo  precisamente  lo  que denotaba  aquel  tono- Y… ¿Cuándo  viene  a  por  mi?
-En realidad… -No pudo terminar la frase, Richard  adelanto  a  decir:
-Ya  estoy  aquí… Se  que  no  te  entusiasma  la  idea –dijo  al  ver  la  cara  de  su  hijo-  pero  el  juez  dijo  bien  claro  que  te  podía  visitar  cada  dos  semanas.  Y  si  te  molesta  le  lloras  a  tu  madre,  pero  a  mi  me  pones  buena  cara. ¿Queda  claro? –Su  tono  sonó  amenazante,  pero  Patrick  no  sintió  miedo, ya  no.
-Pues  no  quiero  ir, y  no  voy  a  ir ¡Es  mi  última  palabra! –Se  metió  en  su  cuarto  y  cerró  la  puerta.
Estaba  harto  de  ser  mangoneado  por  su  padre,  pero  sabia  que  si  era  rebelde  su  padre  lo  pagaría  con  su  madre,  y  el  debía  defenderla.  Entonces  la  oyó  gritar  y  dijo: 
-Hoy  es  el  día  de  plantarle  cara,  no  dejare  que  la vuelva  a tocar.
Salió  de  la  habitación, y  con  un  grito de guerra  se  abalanzó  sobre  su  padre  y  le  tiro  al  suelo.  El  cuchillo  que  Richard  portaba,  se  le  clavó  en  el  estomago  y  sintió  un profundo  dolor.
Abrió  los  ojos  y  vio  a  su  padre  tirado  sobre  el  y  el  cuchillo  ensangrentado  en  el  suelo.  Quiso  respirar  y  lanzar  a  su  padre  todo  lo lejos  que  pudiera,  sin  embargo  no  podía  moverse.  Su  madre  empujo  el  cuerpo  inerte  de  Richard  y  lo  hecho  a  un  lado  para  dejar  respirar  a  Patrick.
-Pa…Patrick,  ¿Por  qué  lo  has  hecho?
-Mama  -fue  lo  único  que  dijo  antes  de  quedar  inconsciente.  
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-Rindamos  un  minuto  de  silencio  en  honor  a  Patrick.
-¡Como! Pero… ¿Por qué? –Dijo  Valentina  con  un  tono  amargo  en  la  voz.
-Valentina,  ayer  Patrick,  tuvo  una  disputa  familiar  y… bueno  se  arrojo  contra  su  padre,  que  llevaba  un  cuchillo  en  la  mano y  desgraciadamente,  se  lo  clavo…
-Pero, pero, ¿esta bien?
-Valentina  el… -El  profesor  buscaba  palabras  que  describieran  el  hecho  de  una  manera  menos  brusca  ya  que  siendo  conocedor  de  la  intensa  amistad  que  los  unía  no  sabia  como  podía  actuar  la chiquilla  ante  la  noticia.
El  rostro  de  la  niña  palideció,  sintió  que  se  mareaba  y  cayó.  Deseó  que  todo  hubiera  sido  una  pesadilla,  pero  no  lo  era.
Se  despertó  horas  mas  tarde  en  la  enfermería,  busco  a  Patrick  con  la  mirada  desesperadamente.  Entonces  recordó  que  jamás  volvería  a  verlo  y  sintió  un  inmenso  vació  por  dentro.
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Era  una  fría  noche  de  invierno.  Valentina  miraba  la predicción  del tiempo  para  los  próximos  días,  no  parecía  muy  alentadora,  la  semana  iba  a  estar  marcada  por  un  fuerte  temporal  de  lluvia  y  fuertes vientos.  Ahora  empezaba  a  asumir  que  no  seria  una  buena  semana  para  ella.
Se  había  tumbado  en  el  jardín  de  la  parte  trasera  de  su  casa.  Pasaba  la  tarde  viendo  pasar  coches  y  jugaba  a  acertar  la  marca.  Pasaron  todo  tipo  de  coches,  algunos  eran  modernos,  otros  eran  viejos  pero  a  la  par  bonitos,  otros  eran  horribles;  pero   a  ella  le  impresiono  especialmente  uno:  un  mercedes color  blanco  roto;  era  precioso,  perfecto,  el  tipo  de  coche  con  el  que  todos  hemos  soñado  alguna vez.  El  coche  paro  en  la  casa  de  enfrente  a  la  suya,  de  el  salió  un  hombre  de  pelo  blanco  y   la  cara  surcada  por  arrugas;  una  mujer  no  mucho  mas  joven  que  el  de  pelo  castaño  claro  y  una  niña  de  su  edad  mas  o  menos  con  el  pelo  rojizo. ©
  

miércoles, 2 de febrero de 2011

Triste.




Cuesta pensar en ti y no llorar
mirar atrás y recordar
tu sonrisa, que todo ilumina
que nos acompaña y nos guía
por tormentosos ríos y canales
de tristeza contenida.

Tristeza por no haberme despedido.
Tan solo en mis pensamientos tengo
un vano recuerdo de tus palabras mudas
que en mi mente se clavan  
como dardos que se le escapan
a un ser que entre ramas dormitaba.

Y aunque pocas fueron las veces que tu y yo hablamos
muchas las que te he llorado.
Porque Hermana Llanos
Cuantas risas nos has dado.

Hay personas sin las que no podemos vivir pero a las que hay que dejar.
Dedicado a la Hermana Llanos Martínez cuyo amor y simpatia no dejo a nadie indeferente . Gracias por todo. Jamás te olvidaremos.


domingo, 23 de enero de 2011

DESCONTROL

¿Hola?¿Hay alguien ahí?            
Un silencio invade la estancia, no sabes dónde.
Sigues gritando, pero tus gritos se ahogan en el vacío, miras a tu alrededor y no ves nada mas frio y estremecedor blanco. No paras de preguntarte donde estas, pero aunque muchas sean tus preguntas pocas son las respuestas que obtienes de la nada. El miedo te invade, comienzas a golpear las paredes, tus miedos aumentan cuando ves que ese pequeño habitáculo encoge por momentos. Sientes la necesidad de respirar hondo, pero te das cuenta de que por mucho que lo intentes algo te impide hacerlo; da igual de todas formas no lograras salir con vida de allí.  Corres de un lado a otro buscando una escapatoria pero no la encuentras.
 Realmente esto existe o es un producto de mi desbordante imaginación- te preguntas una y otra vez.
Te cansas y dejas de correr, te tumbas y dejas que tu imaginación fluya, de pronto una puerta se abre ante tus ojos. La cruzas, no hay diferencia de un lado al otro, pero piensas que si de la anterior habitación conseguiste escapar con la imaginación de esta podrás escapar del mismo modo. Vuelves a dar rienda suelta a tu imaginación y aparece una puerta un poco más pequeña que la anterior. Pasan horas y sigues sin salir de aquel lugar, miras a un lado y a otro solo ves una solución, la imaginación. Ya ni te esmeras en imaginar grandes cosas, tan solo con pensar en una puerta aparece y te deja paso. Cuantas más puertas abres, más pequeñas se van haciendo, pero tu continuas inventándolas, hasta que te encuentras con una que no eres capaz de traspasar. Te tumbas te concentras, pero no funciona, no sabes que hacer. Finalmente sufres una muerte cerebral a causa del poco oxigeno que hay. Ahora sí que no puedes hacer nada, estas muerta, nada puede salvarte, tan solo duermes, entonces en lo más profundo de tu ser, pides ayuda, ayuda a cualquier ente que pueda oír tus silenciosos gritos. No hay respuesta, desistes, ya nada puede salvarte, en un último intento rezas, pero aun así, dejas de sentir, definitivamente mueres. Pero algo sigue vivo dentro de ti.
Te despiertas horas después en una habitación aparentemente de hospital, un hombre vestido de blanco te mira con curiosidad, intentas girar la cabeza. Te sientes cansada, agotada y te duermes. Vuelves a abrir los ojos, miras a la derecha y ves a tu padre con cara de preocupación, al verte abriendo los ojos corre hacia a ti, te coge la mano cariñosamente, sientes como vuelca todo su ser en tu recuperación. Ya esta cariño, te repite una y otra vez. Balbuceas unas palabras que ni tú misma sabes que significan, las lagrimas recorren tus mejillas, el te las seca con suavidad, te besa la frente y te dice que descanses. Sin saber cómo te has vuelto a dormir.
Los días que sucedían a este no eran muy diferentes, no notabas mejoría, aunque en el fondo sabias que te ibas a mejorar en esos momentos solo podías desear tu muerte. Un día te despiertas empapada en sangre y oyes a los médicos decir:
- no confió en su recuperació.                                                                                                                                
 Se giran te miran y al verte sangrar uno de ellos, el más alto, grita:
-Preparad el quirófano ocho, ¡deprisa!
Te llevan a una sala y te ponen encima una luz cegadora.
-El bisturí-oyes decir al medico.
Le ves trabajar pero no sabes que te está haciendo, no se le ve entusiasmado pero tú no pierdes la esperanza, confías en el. Entonces le oyes decir:
- no podemos hacer nada.
Sientes como poco a poco, tienes mas y mas sueño. Oyes a uno gritar
-¡la perdemos!
 Luchas contra tu propia muerte.
-Se está estabilizando.- dice otro.
Esta vez has ganado la batalla, pero no sabes si la próxima vez tendrás tanta suerte. Estas de regreso en tu habitación, ves a tu padre y a tu madre llorando. Al verte salen corriendo hacia a ti. Te duermes de nuevo a causa del cansancio.
 A la mañana siguiente te sientes mucho mejor, ya puedes hablar, recuperas las esperanzas.
-Papa ¿Qué hago aquí?
-Te dispararon, cariño.-te mira con preocupación.
Entonces lo recuerdas todo, estabas en un banco cuando ocurrió, una banda de encapuchados entraron amenazantes en busca de dinero, ante la mirada de indiferencia de los cajeros disparan hacia arriba, una de las balas rebota y alcanza a la chica que tienes al lado, ella muere en el acto, te sientas e intentas hacerle la reanimación, no funciona. No sabes que hacer. Todo ha ocurrido muy deprisa, te ves cogida por uno de los atracadores, salís por la puerta, entonces los policías comienzan a disparar, notas una presión en la pierna, miras abajo y ves que sangra. Te han disparado. Gritas una y otra vez suplicándoles que no disparen, pero los disparos no cesan, te alcanza otra bala, esta vez en el estomago, gritas de dolor. Es entonces cuando ves la mirada de furia de uno de los civiles, no sabías quién era pero te imaginabas que era algún familiar de la chica muerta buscando venganza, corre hacia la policía, empuja a uno de ellos y se hace con su arma. Va a disparar.  Pero espera, te está apuntando a ti, no sabes que hacer, dios. Te ha dado en la cabeza pero no mueres, tan sólo quedas inconsciente.
Ahora te das cuenta, todo lo que habías sentido antes, la habitación que encoge, las puertas que salen de la imaginación, no eran más que un mundo paralelo que tu habías creado, para evadirte del dolor.
A la mañana siguiente te vuelven a meter en el quirófano, esta noche has sangrado mucho, sientes que esta vez es la definitiva. Tras muchas horas de operación y desesperación por parte de los médicos pierdes la esperanza definitivamente.
-Es imposible salvarla, ha perdido mucha sangre.-les oyes comentar.
Si hablan de ti, no te compadezcas de ti misma, intenta luchar.
-¡LA PERDEMOS, LA PERDEMOS!
Minutos después tu ritmo cardiaco ha descendido a una velocidad de vértigo.
-Hora de… -Fue lo último que oíste.
Descansa en paz querida.  
"No te compadezcas nunca de ti misma, vive todo con intensidad y lucha por vivir feliz en un mundo donde las injusticias ganan, donde hay países donde nos sobra y otros donde no nos llega, donde la nacionalidad importa más que la amistad y donde no se puede ser uno mismo por miedo al que dirán. Espero que algún tengamos todos los mismos derechos que algún día nos fueron arrebatados. "

Att: Helen Peinado©

miércoles, 19 de enero de 2011

RELATOS DE UNA VIDA SIN TI.


Cuando miras atrás, y ves que en todos tus recuerdos está presente, es cuando te das cuenta de lo que vale para ti, lo que es, lo que ha sido y lo que será siempre.  Quizá te suena raro, te lo explicare, nunca has sentido que alguien es el alfa y el omega de tu vida, que jamás nadie te marcara como te ha marcado él/ella, que cuando recuerdas los momentos felices sonríes inconscientemente, ese es tu amigo, tu amigo de verdad.
Un día íbamos mi mejor amiga Daniela y yo por la calle, cuando encontramos un pequeño cofre, en el había una oración escrita:
“Su contenido puede salvar el mundo o acabar con el”
No parábamos de preguntarnos, que sería lo que contenía:
-¡Ábrelo!
-No puedo, no sé cómo se abre esto.
-Trae que tú no sabes.
-¿Me está llamando inepta?
-Haces una montaña de un grano de arena.
-Ahora me llamas exagerada.
-Dios, a veces eres insoportable. Sabes odio cuando te pones así, no entiendo porque te dan esos venazos, y se te va la cabeza ¡ESTAS LOCA!
-Daniela, ¡Que te den!
-¡Uy….!
Nos miramos con furia, no podía creer que la que hasta hace un momento era mi mejor amiga por la que daría la vida acabara de decirme todo esto. No dijimos nada mas simplemente ella se levanto y se fue.
Pasaron semanas, meses, años, ella cambio de instituto y no fui capaz de dejar el rencor a un lado para despedirme de ella, al poco me entere de que su madre había muerto, pero tampoco tuve el valor de llamarla para darle el pésame, le ocurrieron una serie de acontecimientos sucedidos ha este en los años siguientes, pero como no yo seguía sin ser capaz de hablarle.
Diez i ocho años después el día de mi cumpleaños, mi hija pequeña descubrió el dichoso cofre, por el cual había perdido a la persona más importante de mi vida. La pequeña curiosa me miro y con seriedad me pregunto:
-Mama, ¿Qué es esto?
-Nada cariño, un simple cofre-se me llenaron los ojos de lagrimas- no te preocupes.
-Y mama ¿un simple cofre te hace llorar?
-Mas o menos.-No podía aguantarlo mas- tranquila, de verdad.
-Te crees que soy tonta, que tengo 8 años no 3. Cuéntamelo.-Se sentó en una silla y me cogió la mano cariñosamente-Confía en mí.
-Solo que me recuerda mucho a una amiga, nada más.
-¿Por qué no la llamas? Queda con ella, te sentirás mucho mejor, ya lo veras. Si quieres algo me llamas ¿vale? Te quiero. -sonrió y se giro.
-Daniela-la cogí por el hombro- gracias hija.
Volvió a sonreír, me abrazo y se fue.
Esa noche apenas pude dormir, no paraba de pensar en que habría pasado si yo le hubiera dado el cofre sin más. Ahora posiblemente seguiríamos siendo amigas, y la habría podido ayudar cuando murió su madre. Fui una tonta, destroce una amistad por un cofre, que no valía ni un duro.
A la mañana siguiente estuve buscando en mi agenda el numero de mis compañeros de clase para ver si alguien lo tenía, tras hacer unas 12 llamadas por fin encontré a alguien que sabia donde vivía y cuál era su número, así que fui a verla, creí oportuno que conociera a mi hija así que me la lleve conmigo, cubrí el cofre con un pañuelo de tela que me había regalado ella cuando éramos pequeñas y lo metí en el bolso.
Tardamos dos horas en llegar, la verdad es que parecía un barrio rico, lujosos chalets, ferraras aparcados en las puertas, en fin un barrio en el que no todo el mundo podría vivir. Llegue a su casa y toque el timbre.
Nos abrió la puerta una señora vestida denegro y blanco, creo que era la asistenta:
-Hola, vengo buscando a Daniela, Daniela Pérez.
-Si pase-nos acompaño a una sala de estar gigante, habían cuadros por todas partes y el silencio reinaba en la sala- Enseguida baja, ¿desean algo para tomar?
-No gracias.
-Yo sí, un té helado por favor.-Dijo mi hija con un toque pícaro.
-Enseguida.
Cuando la señora se hubo ido, todo se quedo como si de un velatorio se tratara.
Entonces apareció ella, no había cambiado nada, seguía igual de alta y con la misma expresión facial, que solía tener cuando iba a su casa a por ella, pero su expresión cambio cuando me vio. Puso cara de duda, pero no pareció molestarse por mi visita.
-Vaya, a quien tenemos aquí. Cuanto tiempo.
-Daniela, estas igual.
-Espero que eso sea un alago. Bueno puedo saber a qué se debe tu visita, no me mal interpretes, solo es que me sorprende que alguien que no me habla desde hace veinte años se presente en mi casa como si nada, tu ya me entiendes.
- Solo quería ver como estabas.
-¿Ahora? A buenas horas eh. Murieron mis padres uno detrás del otro, y no fuiste capaz de llamar a darme el pésame, y ahora así sin mas te presentas aquí y pretendes que… ¿Qué pretendes? ¿Arreglarlo?
-Si, o almenas intentarlo.
-Bueno quizá entonces podamos hablar como personas, al fin y al cabo en otra época fuimos amigas, o almenas eso creía yo, ¿lo éramos?
- Si.
-Entonces me puedes explicar ¿por qué no fuiste capaz de llamar ni una sola vez en tu vida para saber cómo estaba?, ¿no fuiste capaz de perdonarme jamás?
- Lo siento.
- Yo también lo siento, siento haber encontrado el cofre ese de los cojones, siento haberte considerado mi amiga incluso cuando tu pensabas que no lo éramos…
-Ha sido un error venir. Vámonos Daniela. (Refiriéndome a mi hija).
-Sabes que mas siento…-dijo mientras me iba- siento no haberte guardado rencor, siento haberte querido aun cuando murieron mis padres y no me diste ni el pésame, siento no haberme enfadado contigo cuando me fui del instituto y no te despediste, siento que aun habiendo pasado veinte años sin saber de ti, te sigo queriendo como el primer día, siento no haberme enfadado contigo, porque sabes quizá  si lo hubiera hecho sabría el por qué te pudiste olvidar nuestra amistad y el cómo pasaste de amarme a odiarme. Eso es lo que siento, ciento no odiarte tanto como me odias tú. Lo siento de veras.
- ¿Te crees que para mí fue fácil? Tú tampoco fuiste capaz de pedirme perdón por todo lo que me dijiste. Y aun así no ha habido un día en el que no me acordara de ti, sabes, y si he sido una cabrona y no he tenido valor para nada, pero tú tampoco has tenido valor para llamarme y decirme perdón.
-¿¡Para que!? No habría valido para nada.
-No tienes ni idea de por donde he pasado. Pero da igual ya nada vale nada. A por cierto-saque de el bolso el cofre- pensé que me ibas a perdona, pensé que podríamos haberlo abierto juntas, pero ya da igual.-se lo lance contra el suelo y me fui.
Pocos días después llamaron a mi puerta.
-Hola
-¿Puedo pasar?
-Pasa.
-El otro día cuando tiraste el cofre al suelo…
-Te rompí una baldosa, que quieres ¿te la pago?
-Se rompió el cofre, y vi lo que contenía.
-¿Que contenía?
-Míralo tu misma-me alargo la mano para que cogiera el sobre- es curioso. Léelo en voz alta.
Abrí el sobre, apenas unas palabras emborronadas cubrían el papel:
            “Todas las cosas son reemplazables, pero solo hay algo que nos completa, que nos hace ser personas,  y que por mucho que la esquivemos siempre perdura en el tiempo y es inmortal, LA AMISTAD. “
-Esto no significa nada para mí, vete de mi casa, por favor.
-Te quiero, lo sabes, ¿no?
No pude evitar abrazarla. Ya no había rencor en mi corazón. La quiero.
¡La amistad rompe con todo, se feliz, vive!
 DEDICADO A LA MEJOR AMIGA QUE HE TENIDO Y A LA QUE NUNCA LE PODRE AGRADECER LO SUFICIENTE TODO LO QUE HA HECHO POR MI. IRENE DOMINGUEZ, QUE LA VIDA TE DEVUELVA LO QUE POR MI CULPA TE HA SIDO ARREBATADO. TEQUIERO.
Att: Helen Peinado©
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        

lunes, 17 de enero de 2011

Tu Historia.

Sientes mi respiracion en tu nuca, intentas girarte para besarme, peró yo no te dejo, te acaricio el pelo con suavidad, mi mano derecha se desliza suavemente por tu cuerpo desnudo.
Siento la necesidad de parar, no quiero hacerte daño, pero el deseo de que seas mio me supera, te cojo la mano con dulzura, aparto tu pelo enmarañado del cuello para poder besarlo, entonces lo siento, tus venas me susurran en un lenguage desconocido, tengo hacerlo, intento apartarme, pero no logro conseguirlo, te clavo los colmillos, empieza a brotar sangre, tan caliente, dios intento parar pero es demasiado tarde, tu cuerpo inerte yace sobre mi cual angel caido del cielo. Ya no puedo hacer nada por ti, ¿o si?, me hago una pequeña incision en la muñeca  y la junto con tu boca, se que me odiaras toda la vida por esto, pero me importas demasiado como para alejarte de mi vida.
Han pasado 2 horas, te levantas y me ves tirada en el suelo, no sabes que me pasa, entonces te das cuenta, he bebido de tu sangre, sangre de la alianza de Dios, sangre de un Arcangel. Ahora recuerdas que jamas me dijistes quien eras, ahora recuerdas que la sangre de arcangel paraliza a los de mi especie y nos mata lentamente, no sabes que hacer, pero te das cuenta de que tu te has convertido en alguien como yo .Mi sangre y tu sangre jamas pueden ser mezcladas ya provoca la muerte de ambos individuos.
Miras al suelo y ves una inscripcion:
"12/12/12 Hay antidoto. No eres al primero al que se lo hago.Te vere en el infierno."
Te alarmas e intentas correr, tarde, ya a empezado ha hacer efecto, caes al suelo repentinamente, pierdes la conciencia y un par de minutos despues mueres :(. Algo me conmovio, esta vez no habia sido igual, yo senti algo.
Triste historia la tuya. Jamas me olvidaras. Y yo a ti tampoco. TEAMO♥♫
El amor ese sentimiento que te hace entender la letra de las canciones :)

Att: Helen Peinado©

lunes, 3 de enero de 2011

Tetrico Fin de Año

La noche comenzava bien, estava con todos mis amigos, habia Vodka, Ron y Peche, todo apuntava a que iba a ser una noche inolvidable, y cierto es que asi fue, pero no del modo que nosotros pensabamos.
Empezaron a beber sin parar y parecia que la bebida no se iba a terminar nunca, todo eran risas y tonterias, hasta que ha alguien se le ocurrio la genial idea de jugar a la ouija, al principio me negue rotundamente, pero el alcohol es lo que tiene que te hace decir/hacer gilipolleces,asi que finalmente acabamos jugando. No parecia funcionar asi que lo dejamos y seguimos con la fiesta, todo marchava bien y estavamos muy animadillos, hasta que Marcos mi mejor amigo empezo ha hacer el gilipollas y a decir, mira un fantasma, mira eso se mueve solo y esa clase de tonterias, entonces dijo:
-Satan, yo te innvoco, satan ven.
-¡MARCOS!-gritamos al unisono.
Entonces algo ocurrio, empezo a balbucear palabras en un idioma desconocido, depronto una especie de espuma empezo a salirle de la boca, cayo al suelo y al golpearse la cabeza con el suelo, empezo a sangrarle la oreja, se le pusieron los ojos rojos.
Derrepente se calmo. Cerro los ojos y cuando los volvio a abrir, ese tono semirojizo habia desaparecido. Nos miro con inexpresividad, y comenzo:
-No mama perdoname, perdoname mama, no porfavor....¡PARA!
Se volvio hacia mi se levanto, y con tono amenazante dijo:
-¿Eres tu la que me llamas por las noches?¿La que me pide que se lo devuelva?¿La que no se da cuenta de lo valiosa que es la vida, y la que prefiere perderla lamentandose por haber asesinado a su padre y a su hermano pequeño?
-Yo...yo-apenas sabia que decir.
-Si lo eres, ahora te arrepientes, pues ahora es ¡TARDE!. Oyeme sucia mortal, no intentes que te devuelva lo que quieres sin mas, todo tiene un precio. Si quieres que te los devuelva de algun modo tendras que hacer algo por mi. ¡MATALOS A TODOS! y te otorgare mas poder del que jamas soñaste. ¿Que dices?
Mi cara devio mostrarle algo que no le gusto, por que me cogio por el cuello y me lanzo. Lamentablemente ya no recuerdo nada mas de esa tragica noche. Cuando de sperte, la habitacion estaba completamente manchada de sangre, las paredes parecia un colage satanico, me apoye en la pared, y note como algo mojaba mi pelo me gire para ver que era lo que goteaba, una frase de color rojo sangre escrita en la pared:
-Algun dia sera mia, algun dia tendre su alma en mis manos y tu Gabriel no podras hacer nada para protegerla.
En ese momento no entedi el significado y ahora tampoco.



By: Helen Peinado©

domingo, 26 de diciembre de 2010

Domingo 26 de Diciembre.

Estaba sentada en un bosque, había un pequeño rió, oía como corría el agua, eso me tranquilizaba, algo...algo paso no recuerdo el que, me alarme y corrí hacia el pequeño riachuelo. Me asome a el para refrescarme la cara, cuando apenas había metido la nariz, un olor nauseabundo me hizo apartarme, no era agua lo que corría, era sangre.
Entonces lo vi, en la sangre se reflejaba el rostro mi fallecido padre. Miro hacia arriba y me viene a la mente la imagen de mi casa ardiendo en llamas rojas como el vino, y a mi padre corriendo hacia ellas para sacar a mi hermano menor que aun permanecia dentro. "No pudimos hacer nada por ellos" les oía decir q los sanitarios, yo a penas sabia que querían decir, pero entonces lo vi, vi a mi padre metido en una bolsa de plástico y a dos hombres cargando con ella y metiéndola en una furgoneta.
Entonces lo oí de nuevo, ese llanto volvió a despertarme, pero esta vez no le hice caso, y finalmente paro.
Me quede mirando el techo y recordando con ternura a mi hermano y a mi padre. Todos los momentos felices que pasamos juntos.
Han pasado casi dos años desde aquel suceso y yo me sigo preguntando cada día, por que no les dije que les quería cuando aun tenia tiempo, por que ahora no estaban y sabia que jamas podría decírselo, las ultimas palabras que le dedique a mi padre fueron: "déjame en paz quieres".
Jamas me arrepentiré tanto de algo como de aquellas palabras.

La Casa.

Desde que llegue a esa casa todo fue distinto, mi vida, mis amigos, mis familiares, mis sueños.... todo cambio.
Todas las noches me despierto oyendo el mismo llanto, busco y busco por toda la casa pero jamas logro encontrar el lugar del que proviene, a veces creo incluso que el llanto proviene de mi mente, una especie de reclamo causado por el estrés, pero es tan real, me niego a creer que es fruto de mi desbordante imaginación.